Focaccia con mortadela y pistacho

La focaccia
como tiene que ser.

Nuestras focaccias

Pan dorado por fuera, esponjoso por dentro. Aceite de oliva, sal en escamas, y adentro algo que te haga cerrar los ojos en el primer mordisco.

Eso queremos hacer, ni más, ni menos.

Focaccia Club

La receta

Qué hace distinta a la nuestra.

Cuatro cosas. Ninguna negociable.

De la nonna

Receta de familia

Traída de Italia, pasada de generación en generación. Larga fermentación en frío — el tiempo hace lo que ningún atajo puede.

Limpia de principio a fin

Sin conservantes

Harina, agua, sal, levadura, aceite de oliva. Lo que no lleva importa tanto como lo que sí. Dura lo que tiene que durar: poco, porque se come rápido.

El arte del relleno

Sabor que no te olvidás

Combinaciones pensadas para quedarte: mortadela con pistacho, crudo con queso cremoso, salame fino con rúcula. Fiambres de verdad, proporciones justas, capas acomodadas con cuidado — sin aplastarse contra el pan.

El ingrediente que no figura

El agua de acá

Preguntale a cualquier panadero viejo: el agua de Mar del Plata es distinta. Mineralización propia — suficiente para que la levadura trabaje contenta, justa para que el gluten se arme sin apretarse. Se siente al morder.

Un poco de historia

De Italia al mundo.

Nace en los hornos romanos: panis focacius, el pan del focus — las brasas. Cuenta la tradición que los panaderos la usaban para probar el horno: tiraban una masa con aceite de oliva y unas aceitunas, y si esa salía bien, el pan del día iba a salir bien.

Con los siglos, cada región italiana hizo la suya. Finita y aceitada en Génova, alta y aireada en Puglia, rellena de queso en Recco. Una misma idea, veinte versiones.

A Argentina la trajeron los inmigrantes, metida en el bolso junto con la receta de la nonna. Acá encontró trigo, aceite y ganas de pan rico.

Nosotros nos quedamos con el estilo pugliese: alta, esponjosa, miga con aire — la que mejor abraza un relleno sin empaparse.

Toda focaccia es un acto de paciencia.

Masas blandas, fermentaciones que no se apuran, manos que conocen el punto. Eso es lo que nos enamoró. Y es lo que queremos que probés.

Focaccia artesanal lista para compartir